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OTROS DETALLES QUE DEBEN
CUIDARSE EN LA MESA
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Los movimientos en la mesa deben
ser delicados: jamás deben llevarse las manos a la cabeza y
menos peinarse, rascarse, manosearse la cara, limpiarse las
uñas, retocarse el maquillaje, etcétera, todo lo cual puede
hacerse en el cuarto de baño.
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Si se necesita estornudar, toser
o sonarse la nariz, se busca un pañuelo limpio inmediatamente,
actuando con discreción y pidiendo disculpas.
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Si se trata de un ataque persistente
de tos, es mejor salir de la habitación hasta recuperarse, para
no molestar a los demás. Tomar un poco de agua o comer un trozo
de pan, algunas veces suaviza la situación.
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En ocasiones muy formales, nadie
debe levantarse de la mesa, pero si se necesita ir al servicio,
se hará de la forma más discreta posible y sin dar explicación
alguna; no hay por qué permanecer sentado, sufriendo y angustiado.
Los demás invitados serán lo suficientemente educados como para
no hacer comentarios si alguien se levanta de la mesa.
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Cuando un invitado permanece demasiado
tiempo fuera del comedor, los anfitriones deben ir personalmente
a ver qué sucede.
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La anfitriona debe evitar excusarse
por las cosas que no salieron como debían. Es mejor pasar por
alto que la sopa quedó un poco salada y que la carne estuvo
a punto de quemarse, sin convertirlo en tema de conversación
en la mesa. Los comensales bien educados sólo harán comentarios
de elogio y enhorabuena al anfitrión.
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Jamás se utilizan los palillos
de dientes en la mesa.
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No se debe fumar durante la comida,
entre un plato y otro. El momento oportuno para hacerlo es al
final, cuando se sirve el café, y aun en ese momento si los
demás no fuman, se debe pedir permiso antes de encender el cigarrillo.
CÓMO PROCEDER
EN CASO DE ACCIDENTES EN LA MESA
HASTA A LA PERSONA MÁS CUIDADOSA le
puede ocurrir un accidente en la mesa. En ese caso, se procura no
llamar la atención y se levanta con discreción lo que ha caído,
poniéndolo sobre el plato nuevamente. No preciso disculparse si
no se le ha hecho daño a alguien, y si se derrama vino o agua en
exceso se llama al mesero, quién se ocupará de todo: el comensal
no debe intentar ayudarle. Si un invitado rompe una copa o plato,
pide disculpas al despedirse ofrece encargarse del gasto necesario
para reponerlo. Si el anfitrión se rehúsa, se le puede compensar
mediante un regalo. Si se trata de una pieza de cristal, se toma
nota del dibujo y la marca y se compra una nueva
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