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VINOS DE CHILE
HISTORIA:
LA CONQUISTA
Antes de llegar Colón a América, el 12 de octubre de 1492, la
Vittis Vinífera no existía en la flora del continente. Se encontraban
algunas especies americanas, pero sus frutos no eran apetecibles
al consumo humano. Los destilados alcohólicos los obtenían los pueblos
precolombinos de la fermentación del maíz, la papa o el pimiento,
árbol autóctono del pueblo mapuche.
Se
cree que la vid fue introducida en América ya en el segundo viaje
de Colón. Su origen más probable serían las semillas de pasas o
estacas de sarmientos provenientes de las Islas Canarias. Tal prisa
para la llegada de la vid al nuevo continente se explica en el contexto
cultural de la conquista, realizada en nombre de Dios y el Rey,
en la cual la vid y el vino son parte consustancial de la Eucaristía
católica.
Los
primeros intentos realizados por los españoles de cultivar la vid,
primero en Las Antillas, fracasan por problemas climáticos y de
adaptación. Sólo en 1519, cuando Hernán Cortés conquista
México, se obtienen los primeros éxitos, en tierras de mayor altitud.
El Abate Molina, uno de los primeros hombres de ciencia y
cronistas que pisan territorio chileno, señala en sus escritos haber
encontrado vides silvestres en territorios deshabitados próximos
a la Cordillera de los Andes Este antecedente ha hecho suponer que
la vid sería una planta autóctona de Chile.La anotación de Molina
sólo nos sirve de antecedente para remarcar las excelentes condiciones
climáticas que encontraría más tarde la vid en el nuevo territorio
de Chile.
La
actividad vitivinícola comienza en Chile en la época de la Colonia.
El primer viticultor en el actual territorio de Chile fue don Francisco
de Aguirre, quien plantó viñedos en sus encomiendas de San Francisco
de la Selva (actual Copiapó) y La Serena.
A
partir de 1600 y durante todo el transcurso del siglo XVII el
cultivo de la vid y la producción de vinos alcanzó en el país proporciones
muy elevadas.
Felipe II dictó normas prohibiendo nuevas plantaciones de
viñedos, las cuales fueron reiteradas a los virreyes Toledo y Velasco
en las reales cédulas de 1602, 1628 y 1631.
De acuerdo con el historiador Francisco Encina, los criollos
continuaron plantando viñas a pesar de la prohibición, Esta infracción
fue denunciada a la Corona por el fiscal de la Audiencia, Manuel
de Cuéllar. La reina de España solicitó entonces un informe al gobernador
Marqués de Navamorquende, el cual señaló en carta del 10 de
agosto de 1678 la inconveniencia de continuar aplicando la
prohibición. Basaba sus argumentos en la reducción de la oferta
de vino en Santiago, producto de los alzamientos indígenas.
En base a las recomendaciones,la reina con acuerdo del Consejo de
Indias acordò que "... no se hiciese novedad en lo que hasta
entonces se había ejecutado de siempre, plantar viñas en el Reyno
de Chile...". Hay que decir que la autorización original para
estos cultivos se había entregado en consideración a la gran distancia
entre Chile y España, y a la "pobreza" del país.
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