| VINOS
FAMOSOS - AGUARDIENTE
El aguardiente aparece en la época
más reciente, a fines de la Edad Media, fue descubierto por
un alquimista de forma casi accidental.
Uno de estos alquimistas, Arnaldo
de Vilanova, físico Catalán, tuvo la brillante idea
de calentar el vino en un aparato inventado por los árabes;
era un primitivo alambique. Arnaldo de Vilanova, fue el primero
en escribir un tratado sobre el nuevo producto al que se le llamó
"Eau de Vie" (Agua de la Vida). La describió como
el Agua de la Inmortalidad, con la extraordinaria propiedad de prolongar
la vida, hacer desaparecer los malos humores, revivir el corazón
y mantener la juventud. Era lo más próximo a la Panacea
Universal. Durante mucho tiempo el Aqua Vitae se empleó como
medicina.
Raymond Lulli o Lullio, contemporáneo
de Vilanova, Jerome Braunshweing (1525) y Peter Morwyng (1559) publicaron
importantes tratados sobre la técnica de la destilación.
La demanda de aguardiente obligó
el aumento de la producción; el ingenio humano se vio forzado
a perfeccionar la técnica y los sistemas, lográndose
una mayor producción de menor precio y mejor calidad. Simultáneamente
se buscaron nuevos productos para ser destilados; todos aquellos
susceptibles a fermentar fueron pasados por el alambique, lográndose
el aguardiente de todo tipo de frutas, de granos y de todo aquello
que contuviese almidón que puede ser transformado en maltosa,
ya fuese por medios naturales, mediante fermentos o por medios químicos.
A estas operaciones se les da el nombre de sacarificación
o malteado.
Con esta posibilidad, cada pueblo
se empeñó en buscar "su" aguardiente. En
los países Nórdicos y en Polonia se usó la
papa por su alto contenido de almidón y también los
granos. En los países tropicales, con la melaza de la caña
de azúcar se obtuvo el Ron; los mejicanos de un cactus lograron
el Tequila, y así muchos más.
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